13/4/11

Chet Baker piensa en su arte (II) y En un lugar solitario, de Enrique Vila-Matas

Debolsillo inaugura con tres volúmenes -Chet Baker piensa en su arte (antología de relatos), En un lugar solitario (primera narrativa del autor) y Dublinesca- la Biblioteca Vila-Matas.
Seguirá en septiembre 2011 un cuarto tomo, Una vida absolutamente maravillosa, amplia antología de sus ensayos. Y después, continuará con la recuperación de los títulos más celebrados de este autor.
Tanto Chet Baker piensa en su arte como En un lugar solitario contienen textos inéditos, importantes novedades.
De la página web de Enrique Vila-Matas

En un lugar solitario contiene la narrativa de Vila-Matas de 1973 hasta 1984. Lo cual supone la reedición de novelas prácticamente inencontrables, como la primera novela del autor, Mujer en el espejo contemplando el paisaje, ahora retitulada (o recuperando su título) En un lugar solitario, los relatos de Nunca voy al cine o la novela prohibida-maldita Al sur de los párpados, junto a La asesina ilustrada, e Impostura

Los textos inéditos a los que hace mención la promoción de Debolsillo me parecen muy relevantes ya que en ellos podemos apreciar la visión que el propio Vila-Matas tiene de su trayectoria como escritor. Se trata de un Prólogo a su Narrativa 1973-1984 y un ensayo-ficción que da título a los relatos selectos,
Chet Baker piensa en su arte. Relevantes en cuanto comparten, digamos, estilo con los textos que acompañan. El Prólogo no es tanto un prólogo a su primera narrativa sino una especie de confesión por parte de Vila-Matas. He aquí que el autor que siempre se oculta tras narradores-comentaristas en sus novelas se nos muestra como persona.
Es desconcertante (y ya me perdonareis la broma)
Enrique Vila-Matas cuenta, más que narra, como escribió sus primeros textos y como, en cierta manera, su publicación fue fruto de una serie de casualidades. En el prólogo se pueden encontrar tanto las circunstancias que rodearon a la escritura de su primera novela, como a los azares de su publicación, los efectos que tuvo ese hecho sobre su postura ante el mundo y cómo, poco a poco a través de los años, fue encontrándose con los temas que definen actualmente su narrativa.
Señoras y señores, presten atención, porque en el Prólogo Enrique Vila-Matas se muestra.
Y eso, para sus lectores, es desconcertante. No una deslealtad. En absoluto. Al contrario, más bien se trata de una agradable sorpresa.

Si consideramos, por su simultánea publicación, los dos libros,
En un lugar solitario y Chet Baker piensa en su arte, como un único y extenso texto, podemos apreciar que en sus extremos hay dos escritos en cierta manera antagónicos: El Prólogo y el ensayo-ficción (o ficción-crítica) Chet Baker piensa en su arte. Apertura y (casi) cierre. Siguiendo los postulados de éste último podemos aventurar que el prólogo, ese texto-confesión donde Vila-Matas se muestra, es un Hire, y la ficción-crítica un Finnegans. Y que el verdadero Vila-Matas se encuentra en un punto intermedio entre aquel que contemporiza sobre sus inicios y el que elucubra sobre su futuro y el deseado futuro de la Narrativa.
El ensayo-ficción-crítica
Chet Baker piensa en su arte me parece imprescindible para conocer y entender por dónde circulará la narrativa de Vila-Matas en el principio. Si el Prólogo es una confesión, Chet Baker piensa en su arte es una declaración de intenciones.
Pero además,
Chet Baker piensa en su arte es una inmensa narración literaria que toma como base (y aquí supongo que el autor me corregirá si me equivoco, porque, claro, el primer referente es Joyce y sus monólogos en duermevela, pero hay escenas fuera de campo que me la recuerdan) La muerte de Virgilio de Broch: Una noche insomne donde el autor divaga y especula sobre el destino de la literatura envuelto en una bruma onírica también literaria. Pero al contrario del Virgilio de Broch, el narrador-comentarista (que se desdobla continuamente dentro del texto) no grita que se queme su obra. Si la Eneida debía consumirse en llamas, los narradores de Chet Baker piensa en su arte encuentran en su delirio insomne una salida que concilie la narración lineal (o clásica o realista o… llamémosla de cualquier manera) con el callejón al que nos abocó el Finnegans Wake de Joyce.

Prólogo y declaración de intenciones que nos pueden llevar a pensar que nos encontramos ante dos textos que cierran una etapa, principio y fin… pero no, sutilmente, para que no caigamos en la falacia de creer que
Chet Baker es el final de algo, a la ficción-crítica le sigue el texto, Sucesores de Vok, con el que se cierra el volumen de relatos.
La luz del cigarrillo ilumina primero sus mejillas y luego deja ver un rostro grave y escrutador. El crítico se acuerda de los días en que en Nueva York, cuando alguien veía a un hombre fumando en un coche en una calle, daba por supuesto que era Chet Baker pensando en su arte
De “Chet Baker piensa en su arte” (ficción-crítica)
"Cuando la luz del cigarrillo se desvanece, todo el callejón vuelve a la oscuridad más profunda. Sopla el viento helado de los Alpes. El lector imagina que ese hombre que podría ser Chet Baker está ahí esperando el momento oportuno para llevar a cabo, sin moverse de su coche, toda una gran operación mental, rigurosamente científica, de puro laboratorio Jekyll: fundir a Finn y Hire y pasar a encarnarlos a los dos a la vez, pasar a convertirse en una unidad vagabunda que mejore la realidad. Y también, si es posible, el realismo"
De “Chet Baker piensa en su arte”, artículo.

Los dos libros pueden servir para rescatar algunos textos difíciles de encontrar, es cierto. También lo es que todo gran escritor merece se edite una colección particular de sus obras. Pero personalmente me parece que esos dos textos inéditos son muy importantes y que, tan solo por ellos, merece la pena leer los libros.

2 comentarios:

Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús Garrido dijo...

Los tengo, menos Dublinesca por razones evidentes.

Era adicto lo reeditable, felicidades a Vila, y a ti.