7/5/12

Los reconocimientos, de William Gaddis (III)

(viene de aquí)

Ya he comentado que entre el burdo falsificador Max y el creador auténtico (que no voy a mencionar) se encuentra el personaje central de la novela, Wyatt, quien, tras la muerte de su madre en un viaje a España, donde está enterrada, es criado en un pueblo por su padre, un erudito reverendo que se consume en el estudio de los orígenes del cristianismo, y por su tía May, una severa puritana. En ese ambiente de confusión religiosa Wyatt desarrolla sus dotes artísticas. A los trece años reproduce con total exactitud y detalle la tabla de Los siete pecados capitales y las cuatro postrimerías de Hieronimus Bosch.






La obra original (Oleo sobre tabla, 120 x 150 cm) se exhibe en el Museo del Prado. Pero en nuestra historia fue comprada por el reverendo Gwydon y empleada como mesa hasta que Wyatt la sustituye por su copia, idéntica al original de su padre y la vende. Para su perplejidad, vuelve a aparecer en manos de un oscuro coleccionista de arte para el que trabaja creando falsificaciones. La autenticidad o falsedad de la mesa con la tabla de El Bosco sirve para argumentar la subjetividad de la apreciación de la Obra de arte genuina. De hecho lo que hace Wyatt es reproducir con las mismas técnicas y los mismos elementos obras preexistentes para luego crear otras a la manera de antiguos artistas, con lo que el límite entre autenticidad y falsedad queda completamente diluido.
La parte inmoral del proceso, ya que debemos considerar a Wyatt un verdadero artista, radica en el ánimo de lucro del coleccionista que contrata a Wyatt para que “cree” obras para su colección. Wyatt enloquece, quizás a causa de la controversia moral que su actividad genera o quizás intoxicado por los pigmentos que emplea en la elaboración de sus falsos-auténticos cuadros.

"This table top was the original (though some fainaiguing had been necessary at Italian customs, confirming it a fake to get it out of the country), a painting by Hieronymus Bosch portraying the Seven Deadly Sins in medieval (meddy-evil, the Reverend pronounced it, an unholy light in his eyes) indulgence. Under the glass which covered it, Christ stood with one maimed hand upraised, beneath him in rubrics, Cave, Cave, D videt" (The Recognitions, p. 25)

En la tabla pueden leerse las siguientes inscripciones:

Bajo el ojo de Dios, en el centro:

CAVE CAVE DEUS VIDET
(vigila vigila Dios ve)

La banda superior y la inferior contienen textos en latín del capítulo 32 del Deuteronomio:
Abajo:

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro, / para ver en qué terminan

Arriba:

Porque esa gente ha perdido el juicio / y carece de inteligencia. Si fueran sensatos entenderían estas cosas, / comprenderían la suerte que les espera.

Estos motivos pueden ser el motor narrativo de la novela de Gaddis.

Hay un momento de la narración que transcurre en Madrid, cuando Wyatt no es Wyatt y Sinisterra, responsable de la muerte de su madre, no es Sinisterra (ya lo explicaré más adelante) en que el primero desaparece todos los días mientras que el otro piensa que está enfermando por estar continuamente de juerga. Lo que ocurre es que (el personaje que posiblemente es) Wyatt visita diariamente el Museo del Prado. Obviamente, aunque no esté explícito en el texto, debe ver todos los días la tabla de El Bosco.

El asunto de la tabla resume en sí misma los dos grandes temas de Los reconocimientos, la falsificación y la religiosidad. Pero, al igual que ocurre con las relaciones y los comportamientos sociales, el tratamiento que Gaddis le da a la religión es el de otra falsificación o impostura. Hay muchos ejemplos graduales en la novela de inmersión vital en el sentimiento religioso. Pero me quería detener un momento en el reverendo Gwydon y sus peculiares sermones y con su final conversión al mitraismo, que considera origen de los ritos cristianos, y que en última instancia es tratado como síntoma de locura. En cierta manera Gaddis plantea un retorno a las fuentes del fenómeno religioso.
Ya en las primeras páginas se menciona al reyezuelo como símbolo del sacrificio sucesorio (*) y el tema del pájaro aparece en numerosas ocasiones a lo largo de la novela, una de ellas bastante significativa, como ya mencioné

Volveremos sobre el tema.

Más aquí: Wikipedia: Mesa de los pecados capitales

(*) Pynchon también menciona a Frazer y Graves en V

(continuará)