9/3/14

Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas

Aunque el arte es (copio) “una actividad creadora del ser humano, por la cual produce una serie de objetos (obras de arte) que son singulares, y cuya finalidad es principalmente estética”, no podemos eludir que durante mucho tiempo, desde el Renacimiento hasta el Siglo XX, el Arte ha estado vinculado a su funcionalidad, siendo ésta (generalizo) principalmente la ostentación. La posesión de obras de arte es un símbolo de status social. El arte contemporáneo (sigo generalizando) está desprovisto en gran parte de esa funcionalidad. Las “obras de arte” actuales no pueden ser “poseidas”. El arte contemporáneo es cualquier cosa excepto “portátil”. Y su carácter ostentativo se diluye ante su fugacidad, ya que otra de sus particularidades es la de sólo poder ser exhibida en determinados lugares y, en gran medida, una única vez.
No divaguemos.  
Kassel no invita a la lógica, es una novela y, como tal, una impostura, una ficción. Es cierto que Enrique Vila-Matas acudió como escritor invitado a la Documenta 13 celebrada en Kassel y que ese viaje es el sustrato de su novela. Es cierto que su participación consistía en sentarse a escribir en un restaurante chino y que dio una conferencia en principio programada para que no asistiese nadie. Es cierto que cada una de las obras descritas en la novela fueron exhibidas en Documenta 13. Se puede consultar la página web del evento o las fotografías de los asistentes a la muestra. Existió en alguna ocasión un galgo con una pierna pintada de rosa en un agreste jardín dominado por una estatua cuya cabeza era un panal de abejas.
Todo es cierto, “real”.
Pero el narrador innominado de Kassel no invita a la lógica no es necesariamente Vila-Matas. A pesar de que los alter-egos creados para la ocasión, Autre y Piniowsky, parecen no funcionar demasiado bien, al contrario que en otras narraciones del autor, para los propósitos del narrador y que reclamen de alguna manera que ese “yo” narrador se desenmascare, eso no llega a ocurrir. Siempre hay una distancia insalvable entre lo escrito y la (sea-lo-qué-sea) realidad.
Quizás lo que de “realidad” haya en Kassel no invita a la lógica lo resuma el propio autor en su artículo Ser contemporáneos 

El resto es ficción. 
Y no lo es.
Porque es cierto que Kassel no invita a la lógica es una reflexión sobre el impacto del arte contemporáneo sobre el escritor-narrador. Pero también es importante en la novela nuestra relación con el tiempo, la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte.

Me acordé que Chesterton decía que había una cosa que daba esplendor a cuanto existía, y era la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.Tal vez era ese deseo de que hubiera algo más lo que nos llevaba a buscar lo nuevo, a creer que existía algo que pudiera todavía ser distinto, no visto, especial, algo diferente a la vuelta de la esquina más inesperada; por eso, algunos nos habíamos pasado toda la vida queriendo ser vanguardistas, pues era nuestra forma de creer que en el mundo, o tal vez más allá de él, más allá del pobre mundo, podía haber algo nunca visto. Y por eso algunos rechazábamos la repetición de lo que ya se había repetido (…)

Enrique Vila-Matas: Kassel no invita a la lógica; Ed. Seix Barral.


Nuestro narrador sufre la desazón del paso del tiempo. Se levanta optimista por la mañana (un nuevo día por delante con la promesa de esquinas inesperadas) y por la noche le embarga la angustia de otro día consumido. Esto tal vez a algunos os suene a exageración, pero es un sentimiento abrumadoramente real que se alcanza a cierta edad. La convicción, fuera de estadísticas y probabilidades, la seguridad aplastante de que los días vividos superan en muchos a los que nos quedan por vivir. Y debemos seguir (me incluyo) adelante arrostrando esa angustia ante la inminencia de la nada. 
El arte, cualquier forma de arte, es capaz de colmarnos el deseo de sorprendernos a cada esquina, es capaz de proporcionamos el ánimo de seguir adelante.
Esta idea en manos de cualquiera podría haberse convertido en una cursilería patética. Es más, es posible interpretar la novela desde esa perspectiva y hacer una lectura equivocadamente afectada.
No caigamos en ese error.
Hablamos de Enrique Vila-Matas. Hablamos de una novela que, de nuevo, revisa la realidad desde su peculiar perspectiva, un estilo no sé si llamar cómico-erudito (tragicómico, quizás, pero enérgicamente intelectual) Una novela en la que cada capítulo es una nueva esquina a doblar.
¿Una novela buena, mala?, ¿en comparación con otras mejor, peor? Joder, ES Vila-Matas. Disfrutad, porque no encontrareis ahora mismo en las librerías una novela comparable a ésta. Sencillamente, Vila-Matas compite en otra liga literaria. Algo que muchos, enfrascados en sus disputas domésticas, todavía no han entendido.

El arte es algo que nos está sucediendo


Falso P.S.:
Entonces ¡WYATT!
Y recordad, según avanzamos Wyatt ya no es Wyatt. Wyatt es “él” y el Padre Gilbert Sullivan y Stephan y Stephen. ¿Podemos decir en cada momento que Wyatt es Wyatt? ¿Es el mismo Wyatt en cada parte de la narración? ¿Es Wyatt Autre y Piniowsky y el narrador y Vila-Matas y ninguno de ellos?
Gritad: ¡WYATT!

21 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

" Esto tal vez a algunos os suene a exageración, pero es un sentimiento abrumadoramente real que se alcanza a cierta edad." ¡Amén! Y eso explica que hay lecturas que requieren de su momento para ser leídas. A veces llegan pronto, a veces tarde y otras justo cuando tienen que llegar.

Gracias y un saludo

Ilkhi Carranza dijo...

Un libro muy recomendable, este de Vila-Matas. Yo lo he leído como un "ensayo novelado" más que como una novela. Aunque lo más interesante considero que han sido las diversas reflexiones de los alter-egos que van "creciendo" a lo largo del viaje iniciático de Vila-Matas en Kassel/Europa.

Saludos

HOYESDIADEMERCADO dijo...

Con sólo haber leído treinta páginas del libro, Vila-Matas ya me ha alegrado la vida. Por cierto, la portada es muy bonita.

Portnoy dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Esta novela (si se puede llamar novela y no es en realidad algo más que una novela al uso) invita a retomar el paseo como método de inspiración.
Gran Libro.
Un saludo

Francis Black dijo...

Hay que tener claro que el hombre es nómada durante muchísimo tiempo, el pensamiento nace caminando, buscando, huyendo.

No he leído el libro todavía.

Anónimo dijo...

Chupadita de chorra al jefe.

Portnoy dijo...

El anónimo cree que no firmando con su nombre no nos daremos cuenta de lo gilipollas que es.

maTA harI mit Kimono dijo...

Yo estoy en ello encantado con Kassel no invita a la lógica... Claro que cuando lo compre sólo me fijé en el nombre del autor y no en el título que pensé era algo así como Kasper... Uno ya passa de los cinquenta y las gafas són un complemento necesario...

Allau dijo...

"Joder, ES Vila-Matas." parece más una bajada de pantalones que un intento de crítica ecuánime. Portnoy, ¿pretendes que alguien te tome en serio?

Portnoy dijo...

Lo que me sorprende es que alguien me haya tomado en serio alguna vez.
"Chupadita", "bajada de pantalones"... obviamente no me explico bien.

Pedro dijo...

Hola,¿estás ahí? Supongo que las horas que aparecen bajo los comentarios corresponden al día de la entrada, el 9 de marzo pasado, cuando el libro acababa de aparecer, creo. Pues yo lo acabo de terminar anoche y , por ende, me permito saltarme las normas de la respuesta instantánea que, valga la redundancia, rigen la comunicación digital. Tengo una pregunta que me habría gustado habérsela podido hacer al propio autor, pero éste al parecer no abre sus blogs a comentarios de desconocidos, lo cual, desde su punto de vista, me parece muy saludable, por lo demás. Mi pregunta se refiere a un pasaje del libro que igual puede que tenga escasa o nula importancia, pero que a mí en su momento me hizo dudar sobre si valía o no la pena seguir leyendo, a pesar de la fascinación con que lo había hecho hasta llegar a esa página. Como decía, opté por seguir hasta el final e incluso por pasar luego directamente a oír en internet la intervención que Vila-Matas y Martínez hicieron en Barcelona para explicar las circunstancias en que se gestó la obra. Hacia el final de esa conferencia Vila-Matas subrayó su condición de lego o mero aficionado en materia de arte, lo cual había cuadrado perfectamente con una de las ideas básicas de la Documenta 13, que era, según tengo entendido, someter al arte a la mirada de los que nominalmente están fuera de él. Recordar, además, que, en el libro, Vila-Matas subraya reiteradamente la importancia de estar "en las afueras de las afueras", en su caso no sólo en materia de arte de vanguadia, sino de Kassel, Alemania, el idioma alemán, etc, en fin de, de casi todo vamos. Creo que dijo algo así como "inocente" y tal.(sigue)

Pedro dijo...

No hace falta ser demasiado sagaz para ver el punto de coquetería y de juego que hay en esa postura, ni para entender que la auténtica inocencia no escribe novelas o como quiera que se clasifique a "Kassel...", ya que, por definición, la inocencia genuina es analfabeta o, más recientemente, consumidora pasiva de las imágenes estandarizadas del mundo digital. Como quiera que sea, a mí me parece que esta postura o impostura es un recurso legítimo para dar paso a la escritura, un recurso que curiosamente se equipara al que usó el propio Descartes (contra el cual, exagerando un poco, podría decirse que se celebró la Documenta y se escribió Kassel) al "elegir" en sus "Meditaciones" la carencia absoluta de conocimientos como punto de partida para irlos adquiriendo a pulso, hasta alcanzar un saber personal pero a la vez universal. Eso, ya digo, es muy ilustrado, muy moderno, de Descartes, vamos. Nada que objetar. El problema, la duda, surgen cuando el autor va enseñando a lo largo del texto su poderosa musculatura intelectual, sus lecturas y referencias que no por ir envueltas en un tono de ingenuidad y asombro, dejan de ser apabullantes. Y así uno llega a la página 185 y entra a ver "La última estación de las vanguardias" de Bastian Schneider, para descubrir, en la página siguiente pero en la misma obra, "la inscripción en la tumba de un genio ya casi olvidado, Martinus von Biberach". Inscripción que luego se cita, primero en su versión original en alemán algo arcaico y luego en una traducción castellana en la cual, sabiendo un poco de alemán actual, uno se da cuenta que los dos primeros versos, aunque encajen con el tono de escepticismo y desengaño radicales del poema, no coinciden en absoluto con el original.(sigue y termina)

Pedro dijo...

Cuento corto: se trata, sin duda, de un caso más de chapuza al darle al copy paste. En este caso se ha pegado la traducción de unos versos procedentes (wikipedia dixit) de una versión distinta, de las numerosas que tiene este poema, cuyo origen, por lo demás, aún no se ha esclarecido del todo y que ha venido dando juego a algunos personajes importantes de la literatura alemana, desde Lutero hasta Brecht. Sería absurdo, claro está, criticar a Vila-Matas por no saber alemán, pero, dado el contexto en el que él mismo coloca este pasaje de su libro, la chapuza o falta de respeto al lector que supone el hecho de que Vila-Matas no se haya dado el trabajo -bastante sencillo, por lo demás- de hacer revisar esa traducción, le hacen a uno dudar radicalmente de la seriedad y el compromiso del autor con la verdad que declara andar buscando a lo largo de su trayectoria. En efecto, a renglón seguido Vila-Matas se marca una interpretación del contenido de un "papelucho" que era escupido por un mecanismo de la instalación de marras, una explicación bastante teórica y para nada "inocente" donde se comparaba la situación del artista de hoy con la de los artistas en los albores de la ilustración, y tal. No sé, es como si, en una conferencia, un alemán sacara a colación a Jorge Manrique citándolo de la siguiente manera: "Avive el alma despierta/Contemple el seso dormido/ como se viene la vida/como se pasa la muerte". Y se quedara tan ancho y siguiera despachándose sobre el alma medieval española o lo que sea.
Entonces mi pregunta es si estoy exagerando y que sólo se trata de un desliz que no afecta al "corpus" de la obra y a sus verdades más trascendentes, o si, efectivamente, Vila-Matas sea un ejemplo más del "enything goes" de esta posmodernidad que todo lo engulle en su afán de instantaneidad, su falta de atención y su superficialidad.

Pedro dijo...

anything, quería decir

Portnoy dijo...

Gracias por tu extenso comentario, Pedro, pero me parece que te excedes de quisquilloso. ¿Un detalle en la traducción de una inscripción vale para juzgar negativamente toda una obra?
No sé, me parece excesivo... pero ya sabes que si hablo bien de Vila-Matas dirán cosas sobre pantalones y mamadas.
Un saludo.

Pedro dijo...

Ya, veo que se me ha ido la olla en la extensión del comentario y no ha quedado bien claro por qué sospecho que el error no es un "detalle" baladí, sino que puede afectar al conjunto de la obra. Lo hago precisamente porque uno también quisiera bajarse más a menudo los pantalones y hablar sólo maravillas de Vila-Matas, por tantos momentos de iluminación, reflexión o simplemente de disfrute que nos ha deparado a quienes no tragamos el pienso de la corriente principal de la literatura.

Portnoy dijo...

Pues si prefieres que un detalle nimio te empañe el disfrute del conjunto, allá tu... de hecho, en cierta manera, la novela habla de ese tipo de actitud que mantienes, que consiguen anular la capacidad de asombro que proporciona el arte.

Pedro dijo...

No sé, creo que en materia de idiomas extraños, el tema del asombro y la subversión de la lógica formal están mejor logrados en la parte del libro en la que el protagonista se pone a "traducir" diálogos entre chinos y alemanes. Pero, como ya decía antes, el poema mal traducido de marras inciaba una breve pero contundente reflexión de corte teórico, en el sentido más convencional.
Que quede claro, eso sí, que, a pesar de todo, he disfrutado con el libro, aunque la duda me sigue "corroyendo", sobre todo considerando que Vila-Matas es a mi juicio uno de los poquísimos autores de hoy que merece la pena leer. En eso sigo el ejemplo de su citado - y al parecer admirado - Sebald, que estimaba que era una especie de pérdida de tiempo seguir la pista a un "mercado desbordante" en el que abunda la "mala literatura". Decir, por último que como al parecer estás en el ajo ( lo digo sin ningún tipo de sarcasmo ) podrías decirle al autor que le de un tirón de orejas a sus correctores o asesores y a ver si en una edición futura el error se corrije. Gracias por tu tiempo y un saludo

Elquetodolove. dijo...

Es curioso. La tercera y cuarta edición de Seix Barral corrigió la mala traducción del epitafio de von Biberach. En esas nuevas ediciones aparece cambiada la traducción, que haora dice:!
(“Vivo y no sé hasta cuando, / muero no sé cuando, / voy a no sé dónde, / me asombro de estar alegre”)

Está claro que von Biberach desde su tumba advirtió antes que Pablo el error.

Elquetodolove Jr. dijo...

El "haora" mi post anterior es el error que siempre ha de tener un texto para que la cosa se anime. ¿Berdad?

Pedro dijo...

Ya, todo love, ("wohle lotta love", que diría Led Zeppelin). Igual podrías haber visto mejor el comentario. Decía que el poema tiene muchas versiones. Lo que no decía y lo que uno ha descubierto posteriormente, es que la versión que se cita en la edición a la que me refería, es de un tal Hans Thoma, un pintor del siglo 19. Tampoco ponía que se descarta la autoría de von Biberach e incluso se duda seriamente de que el mismo haya existido alguna vez. Pero claro, como el del comentario es un tal Pablo ...o Pedro, en fin, tanto monta, que diría Vila-Matas.